viernes, 6 de mayo de 2011

Ácido Acetil Salicílico, la química de la Aspirina.

Aunque se trata de un tema médico, si no fuera por la más pura química, hoy no tendríamos este principio activo tan utilizado y con tantas indicaciones terapéuticas. Por eso nos hemos decidido a incluir en esta sección, a modo de reconocimiento a la química, este artículo sobre el medicamento ácido acetil salicílico, más conocido como aspirina.
Hace ya más de 100 años que se comercializa la aspirina , concretamente 103, ya que fue en 1999 cuando se celebró el aniversario número cien de un medicamento que todos conocemos, y que casi todos hemos utilizado. Fue patentada por tanto, por la multinacional farmacéutica alemana Bayer, en el año 1899 en la Oficina de Patentes de Berlín. Su principio activo, el ácido acetil salicílico, fue sintetizado dos años antes por un joven químico alemán que trabajaba en la mencionada empresa: Félix Hoffmann. (Parece ser que la fecha exacta fue un 10 de agosto de 1897). Hay versiones que dicen que estaba buscando un remedio para la artritis reumatoide que padecía su padre, y que a la vez, no fuera tan perjudicial para su estómago como otras sustancias que se utilizaban para calmar los dolores.
Félix Hoffmann
El descubridor de la aspirina era alemán, concretamente nacido en Ludwigshafen. Estudió Farmacia en la Universidad de Munich. Había trabajado en un laboratorio público antes de entrar en la Bayer donde consiguió la síntesis en estado puro del ácido acetil salicílico a la edad de 29 años. En ocasiones se ha cuestionado la autoría de este descubrimiento atribuyéndosela a otro investigador de la misma empresa de origen judío, pero esto no se ha podido demostrar. El nombre de este otro investigador era Adolf Eichengrün.
Ácido Acetil Salicílico
El ácido acetil salicílico, el principio activo de la aspirina, es una sustancia cuya síntesis surge de un proceso de acetilación sobre el ácido salicílico, sustancia esta que ya era utilizada como medicamento, a pesar de tener efectos graves sobre el sistema digestivo. Esta fue la gran contribución de Hoffmann.
Ya hemos dicho que las propiedades del ácido salicílico era conocidas antes de la síntesis que dio origen a la aspirina. Podemos ir mucho más atrás en el tiempo: Hipócrates ya había usado corteza de sauce para combatir el dolor en el siglo IV antes de Cristo. Recordemos que a Hipócrates se le puede considerar el fundador de la profesión médica (todo el mundo ha oído en alguna ocasión hablar del juramento hipocrático).
En la corteza de sauce se encuentra el origen del ácido salicílico: una sustancia denominada salicilina. Muy posiblemente, otras civilizaciones (Mesopotamia, Egipto, China) ya habían usado de forma empírica remedios muy similares al empleado por Hipócrates.
El ácido salicílico también se obtiene gracias a una planta denominada ulmaria, de cuyo nombre científico (Spiraea ulmaria) proviene el nombre de Aspirina (marca registrada por la empresa Bayer, S.A.): "A" de Acetil y "spir" por Spiraea; "in" en otros idiomas o "ina" en castellano simplemente sería una terminación muy usada en el caso de nombres de fármacos.
En el año 1763, Edward Stone, un reverendo británico, presenta un estudio en el que demuestra que la corteza de sauce tiene efectos antipiréticos, es decir, que funcionaba como remedio para combatir la fiebre. Se basaba en su experiencia en decenas de casos. Según sus propias palabras había encontrado "un poderoso astringente muy eficaz en la cura de la calentura y de la fiebre intermitente".
En 1853, un químico francés: Charles Frederic Cerhardt, ya había conseguido acetilar el ácido salicílico obteniendo el ácido acetil salicílico, sólo que en aquella ocasión el descubrimiento pasó desapercibido
La Aspirina Hoy en Día
Según datos extraídos de la propia web de la multinacional Química Farmacéutica Bayer, S. A., en todo el mundo se consumen 216 millones de unidades de Aspirina en un solo día. Otros datos interesantes que nos dan son que en España se usaron 635 millones de unidades en el año 1.999 o que los ciudadanos de los Estados Unidos se gastan 2.000 millones de dólares cada año en dicho medicamento. Su presencia a lo largo y ancho del mundo es tan patente que se ha visto reflejada en el popular Libro Guiness de los Récords.
Con más de 100 años a sus espaldas la aspirina sigue en forma. Las cifras mencionadas son una buena prueba de ello. Otra prueba son los estudios que nos hablan de nuevas bondades de este producto: por ejemplo como preventivo de problemas coronarios o en la lucha contra el cáncer de colon. Esto hay que añadirlo a sus tres virtudes más conocidas: analgésico (combate el dolor), antipirético (baja la fiebre) y antiinflamatorio (eficaz contra la inflamación). A pesar del tiempo transcurrido una pequeña pastilla sigue haciendo sombra a los asombrosos avances por los que transita la ciencia hoy en día.

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